Me llamo Sergio Fernández Luna, tengo 48 años y soy un superviviente del naufragio del Caternia. Tras varios días a la deriva y una deshidratación severa llegué a esta isla perdida en algún lugar del Pacífico Sur. En el momento de lanzar esta botella al agua llevo sesenta y dos días en ella. Es una isla pequeña, de no más de ocho o diez kilómetros cuadrados, habitada únicamente por mí y algunos animales inofensivos, bañada por un mar azul cyan, aguas coralinas y playas de arena fina. La vegetación es abundante y hay frutas exóticas por toda la isla. El clima, templado y agradable. No hay prisa, de verdad.

 

Micro relato de:

David Pinedo Andrés. PROHIBIDO NAUFRAGAR. Barcelona 2015. Editorial: in significante.