Ya he mirado dos veces, pero lo vuelvo a hacer, cada vez con más impaciencia. Entre las cosas del estudio no está. Ponerse a buscar algo en este caos es complicado, pero definitivamente no está. Nerviosa, revuelvo las cajas apiladas en el fondo de la habitación, sin suerte. Voy a la cocina y reviso todos los armarios, uno a uno. Nada. Entre la comida dosificada en tuppers para la semana. Como si pudiera estar ahí. Nada.

 

Empiezo a jadear. Me falta el aire. Dónde demonios… Oigo la puerta. Menos mal, llega Félix. —¡Félix!, ¡Félix! —le asalto en la misma puerta de entrada—, ¡ayúdame a buscarlo! Hace un buen rato que lo busco por toda la casa. He estado haciendo mil cosas esta mañana y no sé dónde demonios lo he dejado. —Por Dios, Sara ¿y cuánto rato llevas así?

 

—pregunta Félix sin quitarse la chaqueta. Desaparece rápido por el pasillo como quien tiene una corazonada. Vuelve con el órgano en la mano, con el corazón de Sara chorreando agua y jabón por el suelo.

 

—Estaba dando vueltas en la lavadora. Ten, póntelo rápido y siéntate un rato, no te vayas a marear. Sara, por Dios, deja de poner el corazón en todo lo que haces. Un día de éstos nos quedamos sin lavadora.

 

Micro relato de:

David Pinedo Andrés. PROHIBIDO NAUFRAGAR. Barcelona 2015. Editorial: in significante.

Empezamos esta aventura, al igual en en las etiquetas que han acompañado estas navidades a nuestros bolsos, con los microrrelatos de David Pinedo. Os animamos a participar en nuestro concurso para llenar de arte nuestra vida!!

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